En búsqueda de la Calidad del Ambiente Interior

Por: Jairo A. Valenzuela G.* / Autor Invitado

Los problemas ambientales, económicos, sociales y otros de difícil cuantificación, pero no menos importantes, como los daños a la salud y productividad de las personas están enfrentando al hombre a repensar el manejo de los recursos y las estrategias para implementar en los edificios.

Los problemas derivados del calentamiento global, la contaminación y el gasto energético hacen cada vez más difícil la vida y la salud de los habitantes en la tierra. Ciudades tan densamente pobladas aumentan más el problema. Es por eso que debemos migrar a estrategias de climatización de orden pasivo y algunas de orden activo con alto compromiso con el planeta.

Luego de la crisis del petróleo en la década de los setenta, la calidad del ambiente interior empieza hacer citada en los primeros estudios de universidades especializadas, y hoy constituye un aspecto fundamental en las buenas condiciones de confort en espacios interiores. En la actualidad, los habitantes de las ciudades pasan entre el 60 y 70% de su tiempo en espacios cerrados, y ahora en tiempos de pandemia o pos pandemia podríamos afirmar que ese porcentaje llega al 90 y 95% de permanencia en espacios confinados, por lo que una mala calidad del aire interior puede afectar de manera severa la salud de sus habitantes.

Los Factores de Riesgo

Los factores ambientales que pueden generar riesgo en los interiores pueden ser de diferente origen: químico, biológico o físico, de fuentes internas o externas del edificio.

La procedencia más habitual de los contaminantes químicos son los productos de combustión, los materiales de construcción y decoración y los productos utilizados en actividades como la limpieza. Los contaminantes químicos están constituidos por materia inerte, presente en el aire en forma de moléculas individuales (gases o vapores) o moléculas unidas (aerosoles). Debemos citar los COVs (compuestos orgánicos volátiles) como una gama de compuestos químicos que contiene átomos de carbón que tienden a evaporarse fácilmente a temperatura ambiente, sin embargo de manera general se considera por parte del Instituto Nacional de seguridad e Higiene en el trabajo de España (Laura, 2011) que el 80% de estos compuestos son irritantes para la piel, los ojos y el tracto respiratorio y es posible que el 25% pueda ser cancerígenos.

En Colombia, mediante la resolución 2254 de 2017 “se adopta la norma de calidad del aire ambiente y se dictan otras disposiciones”. Allí se fijan los niveles máximos permisibles de contaminantes en el aire (ver Tabla Res 2254 2017), es decir, las partículas contaminantes en suspensión en el aire en forma de aerosoles líquidos o sólidos. En ambientes interiores, las partículas de más de 10 µm de diámetro se consideran generalmente como polvo. Dimensiones de partículas de menor tamaño a estas son capaces de llegar a mayor profundidad del sistema respiratorio, alcanzando los alvéolos y causando enfermedades crónicas. 

Niveles máximos permisibles de contaminantes en el aire

Fuente: Res 2254 de 2017

Cuando nos referimos a los riesgos biológicos hablamos de los microorganismos[1] y a los fragmentos, toxinas y partículas producto de los deshechos de todo tipo, cuyo origen es la materia viva. Estos contaminantes bilógicos en espacios interiores pueden ocasionar enfermedades infecciosas como gripas, enfermedades alérgicas y tóxicas que pueden dar lugar a rinitis y reacciones inflamatorias. 

Para entender los aspectos Físicos es importante tener presente como afirma (Olgyay, 1968, pág. 49): “si las montañas afectan el macroclima, pequeñas diferencias en el terreno pueden crear modificaciones notoriamente grandes en el microclima”. Esta frase de Olgyay precisa como los aspectos físicos determinan las condiciones higrotérmica de los lugares y a su vez las condiciones iniciales de los espacios interiores. Se debe tener claro las condiciones que están directamente relacionadas con la sensación térmica de los habitantes de un espacio. Es importante conocer los distintos parámetros ambientales que influyen el confort interior de los espacios. Los factores físicos ambientales para una buena Calidad del Ambiente Interior son: la condición higrotérmica, la ventilación, la condición visual, la condición auditiva y por último la condición de abasto de agua. Estas cinco categorías que se deberán evaluar de manera independiente e integrada

Escenario Local y Compromisos

Tenemos compromisos adquiridos ante las Naciones Unidas y la Agenda Internacional (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y compromisos propios como: evitar el aumento de temperatura del planeta, reducción de gases efecto invernadero (GEI) a 2030, lograr el 100% de área del territorio Nacional con planes contra el cambio climático y un aumento importante en la cobertura de áreas protegidas. Contamos con una voluntad política importante frente al contexto latinoamericano como es la Política Nacional de edificaciones sostenibles (CONPES 3919) y políticas municipales y acuerdos locales que lo implementan.

Los problemas ambientales, económicos, sociales y otros de difícil cuantificación, pero no menos importantes, como los daños a la salud y productividad de las personas, como consecuencia de habitar ambientes inconfortables, están enfrentando al hombre a repensar el manejo de los recursos y las estrategias para implementar en los edificios.

El pensamiento sostenible abarca muchas condiciones y se deberá volver un discurso común en la sociedad sin hacer distinción, es el pensamiento que debería llevar a la arquitectura a resolver los problemas de la crisis de sustentabilidad socio ambiental de nuestra humanidad. “cuando un proyecto ha concluido es demasiado tarde para para intentar que un edificio sea sostenible: los añadidos posteriores y los artefactos cuya contribución medioambiental es nula o escasa son falsamente ecológicos” (Heywood, 2015).

Los profesionales participes de crear los edificios poco o nada contemplan las condiciones de aire que rodean a sus proyectos, se toma el ambiente como un absoluto, inicuo que no variará la propuesta arquitectónica.

Evaluar las condiciones de los edificios de acuerdo a su uso se vuelve importante porque pueden validar la capacidad del edifico para su uso determinado. Fenómenos como el síndrome del edificio enfermo son la muestra de espacios con problemas en el diseño y mal acondicionamiento higrotérmico. “Ventilamos el espacio para renovar el aire que nosotros mismos contaminamos al respirar, y también para modificar su temperatura o contenido de humedad, o los de la propia construcción.” (Araujo, 2011). Debemos saber cómo ventilar y buscar mecanismos adicionales que nos permitan construcciones con alta calidad del Ambiente Interior. 

Referencias

Araujo, R. (2011). La arquitectura y el aire: Ventilación natural. Tectonica 35, 4-19.

Heywood, H. (2015). 101 Reglas basicas para edificios y ciudades sostenibles. 267.

Laura, R. (2011). Calidad del Ambiente Interior. Madrid: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo.

Olgyay, V. (1968). Clima y arquitectura en Colombia. (E. d. Irisarri, Trad.) Cali, Colombia: Universidad del Valle, Facultad de Arquitectura.

[1] Me refiero a microorganismos como virus (entre ellos el SARS-CoV-2), bacterias, hongos y protozoos y compuestos orgánicos volátiles procedentes del metabolismo de los mismos

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